En un restaurante donde las reglas son estrictas, una mujer ha terminado su plato y quiere pagar usando monedas siniestras, pero su dinero no es suficiente. El encargado amenaza con castigarla y dejarla morir por no cumplir con el pago. Carlos, otro cliente, acepta llevar el plato consigo como parte del reto, aunque todos dudan. Usando una interpretación ingeniosa de las reglas, Carlos pide cacahuetes para ser considerado cliente y evitar pagar el plato, obligando a los empleados a atenderlo. El episodio termina con la incertidumbre sobre si logrará sortear las consecuencias sin pagar.