El Sr. Díaz cierra rápidamente la compra de un restaurante pagando ocho millones en efectivo, asegurándose la propiedad mediante un contrato que establece reglas que solo él puede cambiar. Tras asumir el control, modifica una regla crítica que afecta a los empleados, estipulando que una tarea peligrosa debe terminar a una hora específica. Gracias a la ayuda de Carlos, los empleados sobreviven a una situación difícil y Díaz convoca una reunión urgente con ellos para tomar decisiones inmediatas bajo su mando. El episodio termina con la incertidumbre sobre cómo Díaz implementará su autoridad recién adquirida.