En una reunión familiar tensa, Catalina confronta a su abuelo Rodrigo al revelar que la abuela Victoria, a quien él protege, odia que se hable de sus orígenes humildes. Catalina sugiere que si Victoria no quiere que su nuera administre la casa, debería permitir que la sirvienta Clara, quien también viene del campo, lo haga en su lugar. Rodrigo reprende a Catalina y la familia discute sobre el papel de Clara, a quien Rodrigo llama sirvienta y concubina, insinuando que no es digna de enseñar a nadie de la familia. El episodio termina en un clima de conflicto sin resolver entre los protagonistas.