Alejandro Ríos enfrenta una rigurosa inspección en el aeropuerto de Auria, donde descubren que lleva veintitrés fragmentos de bala en el cuerpo, elevando la sospecha sobre su identidad. Tras un encuentro breve y tenso con una mujer llamada Crista Morillo, quien rechaza un intercambio de teléfonos, Alejandro se retira. Luego, en otro lugar, Alejandro se reúne con Videl, quien le propone un matrimonio arreglado con su nieta para fortalecer alianzas familiares, una oferta que él duda aceptar. El episodio concluye con Alejandro enfrentando la posibilidad de convertirse en guardaespaldas, complicando aún más su situación.