Alejandro, contratado como guardaespaldas, protege a Camila mientras su padre, el señor Juan, revela que el Grupo Platino ha enviado sicarios para intimidarlo y forzar su retiro por conflictos accionarios. Durante la convivencia, la relación entre Alejandro y Camila es tensa, con confrontaciones y desacuerdos sobre la privacidad y las habilidades de defensa. El señor Juan insiste en fortalecer el vínculo entre ambos, sugiriendo un futuro matrimonio. Ante la amenaza creciente, Alejandro se compromete a protegerla, pero la situación se intensifica cuando Alejandro anuncia que no podrá salir, dejando en suspenso la seguridad inmediata de Camila.