La hija de un hombre poderoso es encontrada con un rastreador y dispositivo de escucha, lo que desata sospechas sobre un posible infiltrado en su círculo cercano. Alejandro, su prometido y guardaespaldas designado por la abuela de la joven, asume la responsabilidad de protegerla y desentrañar quién está detrás del acto. Aunque la joven se muestra resistente a la protección, Alejandro insiste en mantenerse cerca, solicitando ser su chofer para cumplir mejor su misión. Ante esta situación tensa, Alejandro comienza a familiarizarse con el entorno mientras se prepara para enfrentar amenazas internas evidentes.