El CEO Polo Lago enfrenta la inesperada llegada de dos jóvenes que aseguran ser sus hijos, lo que genera escepticismo por su aparente estado civil y falta de antecedentes. Sin embargo, Polo admite haber dejado descendencia años atrás, aceptando su vínculo con una probabilidad del 99.9%. Los jóvenes, liderados por Violete Huma, buscan no solo reconocimiento sino también la ayuda de Polo para evitar un matrimonio impuesto por presiones familiares. Polo decide asumir la responsabilidad y propone casarse para proteger a los niños, exigiendo una dote millonaria que desafía a su entorno. La situación queda abierta con la expectativa de la respuesta sobre la dote requerida.