Violeta recibe un almuerzo especial enviado por el Sr. Navarro, pero su situación se complica cuando es confrontada por sus compañeros por estar embarazada y sin pareja, acusándola de desorden y falta de profesionalismo. Su posición en Grupo Navarro se ve amenazada cuando un superior intenta despedirla, alegando que su embarazo afecta al equipo. Violeta se defiende afirmando que tiene un contrato firmado y que Recursos Humanos la contrató. Sin embargo, los compañeros respaldan al liderazgo y se unen para asegurar que sea expulsada. El episodio termina con la decisión inminente de echar a Violeta de la empresa.