Gonzalo, recién casado, enfrenta las sospechas de su familia sobre la identidad y la verdad de su esposa, quien está ocupada con su trabajo. La familia planea reunirse para conocerla y celebrar el matrimonio. Mientras tanto, una forense investiga un caso de muerte con signos claros de traumatismo en la cabeza y rigidez cadavérica. La madre de la víctima acusa al esposo de la víctima de ser el homicida, pero Gonzalo niega las acusaciones y pide una investigación justa. El episodio cierra con la forense determinando que la muerte fue accidental, dejando abierta la duda sobre la culpabilidad real.