En este episodio, Mía enfrenta acusaciones y conflictos graves tras ser llamada la atención por la maestra por un incidente en la escuela donde aparece herida Luni, otra alumna. Mía acusa a Luna, miembro de la familia Cruz, de haber enviado a alguien que intentó agredirla, lo que desata una fuerte confrontación familiar donde se revela que toda la herencia será para Luna, dejando a Mía sin nada. La maestra defiende a Mía, diciendo que ha sido víctima de bullying y aislamiento, mientras que otros la acusan de ser la agresora. El episodio termina con una amenaza latente y una tensión sin resolver entre las hermanas y la familia.