Elena está secuestrada y cuenta mentalmente mientras sus captores le recuerdan que su abuelo murió y el Grupo Cortés está a punto de cambiar de dueño. Aunque sus captores pierden la paciencia por su actitud desafiante, Elena permanece firme y menciona lo asqueroso del lugar. Simultáneamente, un hombre regresa al país, consciente del peligro que representan sus enemigos y una mujer en particular. La misión avanza con tensión cuando se le recrimina al hombre por llegar tarde y recibe una orden inesperada, dejando el desenlace abierto a la siguiente decisión crucial.