Una mujer, atrapada en una habitación cerrada en el último piso junto a la oficina del director, intenta desesperadamente comunicarse con Mateo, quien está afuera. A pesar de sus repetidos llamados y demandas para que abran la puerta, nadie responde. Mateo parece incapaz o se niega a ayudarla, dejando claro que no puede sacarla de allí. Mientras la mujer clama por ayuda, la situación se torna crítica, cerrando el episodio con la incertidumbre sobre su destino y la motivación de Mateo para abandonar a la mujer en ese encierro.