Elena llega al cuartel con un dispositivo extraño que grabó un extranjero al que salvó, y afirma que puede reproducir sonidos del pasado como prueba de que Nana la acusó falsamente. Ante la incredulidad del Comandante Santiago, Elena activa el aparato y reproduce su propia voz, sorprendiendo a todos por la veracidad del sonido. Santiago duda, pero la revelación genera desconfianza sobre la autenticidad del dispositivo y su origen desconocido. El episodio termina con la incertidumbre de si este invento, fuera de la época, podrá probar la verdad y cambiar la percepción de los implicados.