Nana, visiblemente ebria, es cuestionada por seducir a Santi a pesar de sus sentimientos hacia Leonardo, lo que genera una fuerte confrontación entre ellas. Santi aparece herido y acusa a Elena de ser la responsable, incrementando la tensión. Frente al Gran Comandante, Nana intenta disculparse, pero sus argumentos se debilitan al negar lo que dijo antes, provocando la ira de Isabela y la señora Cordero. La acusación de daños a Santi lleva a un posible castigo, dejando en suspenso la decisión del comandante y las consecuencias para Nana y las relaciones entre todos los involucrados.