Sara, una estudiante pobre de la Provincia del Sol que soñaba con entrar a Quimbé y lograr residencia, recibe la noticia de que fue cambiada al nacer y pertenece a una familia rica. Con puntaje insuficiente (650) decide ir a la Capital para presentar el examen y buscar la residencia. En la casa ajena, Sofía, la hija que criaron dieciocho años, y sus padres discuten: mantendrán a Sara si la trata bien; si no, la echarán cuando cumpla mayoría. Compañeros la miran con escepticismo; el episodio cierra con Sara viajando y el resultado aún en duda.