La Dra. Amaral enfrenta la presión de un padre desesperado que busca salvar a su hijo con una rara sangre compatible. Aunque ella está anémica debido al agotamiento investigando una cirugía sin dolor, finalmente accede a donar sangre. Durante el procedimiento, la doctora logra realizar una compleja punción de médula sin que el paciente sienta dolor, sorprendiendo a todos. Sin embargo, ella duda sobre si podrá liberarse del destino que parece perseguirla desde su vida pasada, dejando en suspenso su futuro y la efectividad de su innovador método sin dolor.