Un magnate ofrece una gran suma para que Rosa realice una compleja extracción de tejido cerebral a su hija de forma anticipada. Sin embargo, otra persona advierte que Rosa carece de conocimientos básicos médicos y que su intervención pone vidas en riesgo. Para demostrar su incompetencia, piden a un periodista que exija la transmisión en vivo de la cirugía, buscando captar errores que la descalifiquen. En el hospital, el periodista intenta convencer a Rosa de transmitir la operación para que otros médicos aprendan, pero ella duda por la privacidad. La negociación termina con la posibilidad de grabar la cirugía, estableciendo un dilema que condiciona el futuro inmediato.