Lucía lleva a su hijo Nico a la fábrica, lo que desata la ira de la supervisora que le advierte que es una falta grave y que el jefe del grupo, el padre de Nico, llegará pronto para una inspección estricta. Lucía enfrenta críticas duras por su embarazo prematuro y su trabajo en la fábrica, siendo rechazada por antiguos conocidos. Durante la inspección, se revela la relación entre Nico y el presidente de la fábrica, quien presiona para que tenga un nieto en menos de diez meses o lo expulsará de la familia. Un desconocido aparece al final, sorprendiéndolos a todos.