Lucía enfrenta la posibilidad de perder su trabajo tras quejarse un superior por sus ausencias relacionadas con el cuidado de su hijo de cinco años, Nico. Aunque su desempeño es bueno, el gerente Sr. Rojas cuestiona su capacidad y propone despedirla. Contra todo pronóstico, él le ofrece un trato: enseñarle a cuidar a Nico para que pueda mantener el empleo durante la semana de inspección, con el incentivo de un salario doble. Mientras tanto, el abuelo de Nico aparece decidid a intervenir y proteger al niño, anticipando un conflicto familiar. El episodio termina con una inesperada presencia que genera tensión sobre el destino de Lucía y Nico.