Elisa enfrenta una crisis cuando alguien encierra a su hijo Nico dentro de una fábrica, usándolo como prueba para chantajearla y acusarla frente al Sr. Rojas. Nico sufre una grave reacción alérgica y su vida corre peligro sin la medicina necesaria. Mientras Elisa lucha por liberar a su hijo, el secuestrador se muestra indiferente ante la situación crítica y culpa a Elisa por las consecuencias. Desesperada, Elisa recurre al Sr. Rojas para que ayude, pero la tensión escala cuando el responsable impide cualquier intervención, dejando la salvación de Nico en un punto crítico y aún incierto.