La señora Salazar confronta a la señorita Rojas por haber lastimado a su hija, exigiendo que se haga responsable de cuidarla. Aunque hay resentimiento, dona una última oportunidad para rectificar, advirtiendo que no habrá misericordia si falla. Don Thiago explica que, pese al daño sufrido por la hija, la señorita Rojas debe cuidarla porque esta padece hemofilia y será su banco de sangre. El episodio cierra con esta revelación, dejando en suspenso cómo manejarán esta relación impuesta y las consecuencias de la obligación sanitaria.