En este episodio, la esposa doctora descubre que su marido ha sido envenenado de manera oculta mediante la inyección nocturna que recibe. Aunque el envenenamiento aún no es grave, ella confirma que el veneno no proviene de la medicación oral y sospecha de alguien cercano, específicamente la criada, como cómplice del intento de asesinato. Ante esta amenaza invisible y la peligrosidad de la familia del marido, la doctora toma la difícil decisión de mantener la distancia por seguridad, justo en la noche de bodas. La tensión crece al enfrentar un peligro que acecha desde dentro del hogar.