Diego está inconsciente sin signos de mejoría, pero un médico descubre marcas de acupuntura en su cuello que sugieren una intervención externa. La presencia de Valentina, quien tiene un estuche de agujas, despierta sospechas sobre su posible conocimiento médico y su implicación en el envenenamiento progresivo de Diego. Mientras un hombre ordena aumentar la dosis del veneno para acelerar la muerte, Valentina enfrenta la presión de asumir la responsabilidad. El episodio termina con esta amenaza latente y la tensa decisión sobre cómo manejar la situación crítica que pone en riesgo la vida de Diego.