Una joven recibe un incienso que le permite pactar hermandad con alguien poderoso, eligiendo a Dios mismo. El genio que le entrega el incienso le advierte que solo podrá actuar con aprobación previa, simbolizada en que el incienso arda. Tras realizar el pacto, la joven despierta al ser llamada por su madre biológica, quien revela que fue intercambiada al nacer y ahora la invita a heredar la fortuna de su verdadero padre. El episodio termina con la joven enfrentando la inesperada oferta de su madre, marcando el inicio de un nuevo conflicto.