Rocío llega a su casa y enfrenta la autoridad de una mujer que reclama ser la única heredera y exige que Rocío y su hermana Feli no interfieran en los asuntos familiares. La mujer decide expulsar a Rocío y a su madre, mientras amenazan con darles una lección. Rocío se entera finalmente del origen de la locura de su hermana, causada por la crueldad de otros, quienes humillaron a un perro y forzaron a la hermana a presenciarlo, causando un trauma irreversible. Ante la amenaza de violencia hacia ella, Rocío decide enfrentarlos con fuerza en lugar de negociación, dejando la situación al borde de un enfrentamiento.