En este episodio, Rocío enfrenta la difícil noticia de que, aunque es hija biológica, Feli ha sido criada como tal durante 18 años y su madre espera que ambas se lleven bien. Rocío rechaza la idea y acusa a Feli de ser una impostora intentando arrebatarle su lugar. Leo, otro personaje, se involucra y la situación escala a una confrontación física que es frenada just in time. La tensión entre Rocío y Feli queda en el aire, mientras Leo amenaza con violencia, dejando en suspenso la posible ruptura o reconciliación entre las hermanas.