Una mujer suplica a su antigua compañera, ahora jefa, por un trabajo en la empresa, enfrentándose a humillaciones y la exigencia de arrodillarse para conservar su puesto. La negativa casi provoca su despido junto a otros empleados, hasta que un hombre interviene para otorgarle un contrato fijo y castigar a la supervisora por acoso. En medio de esta tensa dinámica laboral, la mujer logra mantener su empleo, pero la decisión genera un ambiente marcado por el poder y la obediencia, dejando en suspense cómo manejarán esta nueva jerarquía los afectados.