La protagonista recibe un sueldo de setenta mil y confirma que el Sr. Mendoza le otorgó un puesto fijo en la empresa, lo que le permite quedarse en la ciudad y evitar regresar a su pueblo donde la presionan para casarse. Su madre insiste en que le envíe dinero y amenaza con acudir a su trabajo si no cumple. Mientras tanto, en otro lugar, un hombre cercano a Federico Mendoza es rechazado bruscamente por una mujer que se presenta como heredera del Grupo Solís. El episodio termina con la inesperada llegada de la misma mujer a la empresa, generando sorpresa y tensión inmediata.