En un basurero, Enzo —el antiguo heredero Luján reducido a la pobreza— recibe a Luciana, que anuncia que tiene un nuevo novio y le exige no decir que fueron pareja, humillándolo. Llegan la comandante Isabela Gómez y la Guardia de Rosas para tratar un asunto con el señor Luján; Isabela lo trata con cortesía y, al saber que Luciana no es su amiga, ordena expulsar a la intrusa. Los presentes lo llaman inútil por su supuesta incapacidad con criaturas. Enzo queda expuesto y humillado públicamente; ante la orden de expulsión debe decidir cómo responder.