Enzo Luján, un transmigrado despreciado por su familia, revela que despertó el Sistema de Criaturas Mágicas y posee una división de criaturas —principalmente slimes con crecimiento infinito— pese a ser considerado inútil. Un equipo de operaciones avisa que un trol de cuarto nivel se aproxima y ordena evacuar; los oficiales desconfían porque los slimes azules parecen insuficientes. El trol llega con rapidez y la evacuación comienza, pero Enzo insiste en que sus guardianes protegerán la zona y los prepara. La confrontación es inminente y la supervivencia de los civiles queda en suspenso.
La capitana presencia que un trol es derrotado al instante por slimes. Con los lentes de talento descubre que dos slimes son nivel 5, poseen la habilidad S 'Inquebrantable' y, crucialmente, crecimiento ilimitado, cuando lo normal es que los slimes no pasen del nivel 3. La alarma sube al comprobar que hay muchos slimes similares; los oficiales temen el efecto si la noticia se divulga y la capitana pregunta qué clase de ser es esto. El giro obliga a priorizar: deben decidir cómo responder antes de que Ríosur entre en shock.
Enzo Luján, proveedor de criaturas, recibe tras dos meses a un equipo de operaciones especiales del cuartel de Ríosur que pregunta si sus slimes están a la venta. Enzo muestra ejemplares variados y explica que el sistema fija un precio mínimo de 500.000. El equipo ofrece comprar dos por un millón, pero debe reportar al comando y traer a su jefa para confirmar la compra mayor. Enzo accede a vender dos para llevar y espera que eso abra un canal de ventas oficial; el sistema desbloquea la recompensa: nueva especie, y queda pendiente la aprobación de la jefa.
Durante una inspección de nuevas especies, un comandante descubre que el equipo gastó un millón de fondos públicos para comprar dos slimes. Los subordinados justifican la compra: además de dos duendes hay un Kung Fu Panda nivel 9 y slimes "de nivel dios" con crecimiento ilimitado y clase S. El comandante exige el origen y averigua que provienen de Enzo Luján, expulsado de su familia por no tener talento de domador. Creían ver diez slimes; luego corrigen la cifra a diez mil. El comandante moviliza la guardia y decide visitar personalmente al Sr. Luján.
En un basurero, Enzo —el antiguo heredero Luján reducido a la pobreza— recibe a Luciana, que anuncia que tiene un nuevo novio y le exige no decir que fueron pareja, humillándolo. Llegan la comandante Isabela Gómez y la Guardia de Rosas para tratar un asunto con el señor Luján; Isabela lo trata con cortesía y, al saber que Luciana no es su amiga, ordena expulsar a la intrusa. Los presentes lo llaman inútil por su supuesta incapacidad con criaturas. Enzo queda expuesto y humillado públicamente; ante la orden de expulsión debe decidir cómo responder.
Al inicio, representantes de la base Ríosur encuentran frente a ellos más de diez mil slimes de nivel dios entregados por el comerciante Sr. Luján. Tras reconocer su valor, la base propone pagar dos millones por cada uno; Luján acepta vender pero la delegación solo tiene 200 millones y pide comprar cien primero. Cierran el trato y Luján regala una tarjeta negra. Cuando la base pregunta por otras criaturas, Luján muestra unas pocas, pero al desplegarlas aparecen muchas más de lo esperado. La delegación queda atónita; la escala real del hallazgo queda sin resolver.
Sus duendes se multiplican de dos a dos mil en un día; Luján descubre además duendes mutantes de nivel 8 y debe afrontar la avalancha. En una reunión con Ríosur acuerdan mantener la visita en secreto mientras Isa cierra el trato. Tras vender cien slimes completa la fase 1: el sistema le otorga Teletransporte Universal y una Chica Gata del Viento. Ahora puede convocar divisiones enteras fuera de la base, pero la rápida proliferación de duendes mutantes y la meta de vender mil criaturas plantean un peligro inmediato que queda por resolver.
En una reunión, los oficiales exigen al comandante Gómez que explique por qué no cumplió su promesa de crear una fuerza de élite en dos años. Gómez presenta slimes y recibe burlas: los llaman débiles y piden su dimisión. Para demostrar lo contrario usa lentes de talento; los slimes se revelan como criaturas divinas con habilidades especiales. Gómez anuncia que formará con ellas una unidad de élite para proteger Ríosur y logra apoyo. Regala un slime al Sr. Luján, quien lo acepta, dejando en suspenso si ese obsequio demostrará la eficacia de la nueva unidad.
La familia descubre que el slime especial que impide sus planes proviene de un domador legendario de nivel santo, no de vendedores locales. Deciden localizar a ese proveedor misterioso para reemplazar a Isabela y controlar Ríosur, y ordenan a los miembros investigar. En paralelo, Mauro recibe el slime divino como regalo y cree que con él alcanzará el nivel 9 y será domador celestial. Al enterarse de que Enzo sigue vivo, Mauro contempla usar la vida de Enzo como ofrenda para su nueva criatura, dejando a Enzo en peligro inmediato.
Cuando una niebla venenosa avanza hacia la ciudad y el Cuartel prepara un escudo, Enzo reconoce que, pese a su teletransporte y control de criaturas, es demasiado débil para sobrevivir y necesita convertirse en domador. Surge una misión secundaria que exige eliminar a Mauro a cambio de un talento de domador y una criatura exclusiva. Enzo confronta a Mauro, quien admite haberlo expulsado y contratado asesinos, y ahora amenaza con enviar su criatura divina para matarlo. El episodio termina con Mauro listo para liberarla, dejando a Enzo ante una decisión inmediata.