En este episodio, Mauro intenta calmar a Flora, quien sufre un ataque de ira que es confundido con una infección zombi. Cuando surgen sospechas sobre Mauro, él explica que solo quiso detenerla y que su beso no fue intencionado ni contagioso. Flora, a pesar de su piel grisácea, no es una zombi sino que padece una enfermedad cutánea temporal. Mientras Mauro intenta salvar su reputación y demostrar la verdad, alguien observa la escena con recelo y planea informar al señor de la empresa, lo que genera una amenaza latente que pone en riesgo la estabilidad de Flora y Mauro.