Don Pablo propone nombrar a Antonio, el nieto legítimo mayor, como nuevo jefe de la familia conforme a las reglas familiares. Sin embargo, otros miembros argumentan que, aunque Antonio es mayor, fue adoptado y no tiene derecho a la jefatura. Antonio defiende que, por capacidad y educación, es más apto que Fernando, un niño de seis años que aún no asume responsabilidades. Finalmente, varios familiares apoyan a Antonio por su madurez y talento, mientras la decisión sobre quién liderará la familia Ortiz queda en suspenso, marcando el inicio de una disputa por la sucesión.