Después de que una mujer que estuvo en prisión comienza a trabajar limpiando la casa de Damián, su esposo, ella lucha por cumplir exigentes órdenes de limpieza para permanecer allí, ante la evidente desaprobación de él. Paralelamente, la mujer dona sangre a Franco, el señorito de la casa, pero su cuerpo se debilita gravemente, por lo que es hospitalizada. Los médicos le ordenan reposo absoluto y cuidados nutritivos durante tres meses. Al final del episodio, ella experimenta mareos, lo que sugiere que su estado de salud sigue siendo precario y plantea un nuevo desafío por venir.