Al llegar al hospital, el señorito Franco descubre que su inesperada recuperación se debe a una transfusión de sangre de una mujer desconocida. En paralelo, Celina, recién salida de la cárcel, aparece para recoger ropa en medio de una confrontación con Lucas, el guardaespaldas de Damián, esposo de otra mujer involucrada. Lucas revela que Damián ordenó acosarla para arruinar su reputación y alejarla de Franco. Celina enfrenta insultos y amenazas, pero antes de que la situación empeore, ella exige que la suelten, dejando el conflicto abierto y con su reputación en juego.