En la rueda de prensa del Grupo Gloria Marco (周铭) es presentado como responsable del éxito del Lontén A300 mientras periodistas preguntan por aranceles y expansión. Al mismo tiempo Lucía le exige por mensaje comprar y llevar cuatro bebidas frías al campo de tiro; sus compañeras, sedientas, murmuran sobre su repentina fama. Marco llega tres segundos tarde y, tras aparecer, le ordenan: "¡Arrodíllate!". El episodio contrasta su éxito público con una humillación inmediata, dejándolo frente a la decisión inmediata de obedecer o plantar cara.
Lucía humilla a Marco por llegar tarde y lo obliga a arrodillarse; él se disculpa hasta desmayarse y alguien grita pidiendo ayuda. Marco despierta agradeciendo a un Sr. González que lo salvó; ese hombre le ofrece ser CEO de Grupo Gloria para convertirla en la automotriz número uno de Zasol. Tres días después, con una cláusula que acabaría su contrato si el grupo supera 10 mil millones, Lucía lo perdona pero propone un juego peligroso: poner una botella en su cabeza como blanco y empieza la cuenta atrás, dejándolo expuesto al disparo.
Lucía falta a una rueda de prensa y su padre la acusa de negligencia mientras el CEO Marco no aparece; la empresa, que pidió un préstamo enorme y planea celebrar ser la número uno en tres días, depende de resultados inmediatos. El llamado de un inversor, el señor Torres, estalla la presión: asistirá y firmará un contrato de 10 mil millones, pero solo aceptará la firma de Lucía. Además, un empleado admite que solo cumplirá mientras su contrato esté vigente, aumentándole la urgencia. Lucía debe decidir ahora si asume la firma y el peso del acuerdo o deja caer la negociación.
En una junta cerrada de Grupo Gloria, directivos planean reemplazar a Marco por un CEO externo y presionan a Lucía, heredera oficial, para que lo despida. Marco impide que la presidenta, la Sra. González, entre y enfrenta la conspiración; los ejecutivos lo acusan de conspirar para quitarles el poder. Un directivo defiende que el proyecto Lontén A400 es crucial para el valor futuro y exige no paralizarlo, anunciando riesgos para las acciones. El episodio termina con Lucía desafiando a los conspiradores y con negociaciones contractuales pendientes, dejando su decisión sobre Marco y el proyecto en el aire.
Lucía González, presidenta de Grupo Gloria, irrumpe para enfrentar acusaciones de traición y denunciar métodos deshonestos tras señalamientos relacionados con el Sr. Torres, cliente importante. Un superior la humilla públicamente: la degradan y la obliga a bajar por las escaleras a comprar café en diez minutos. En ese momento llega un proveedor campesino que reclama un contrato de suministro; es expulsado y la colaboración se anuncia cancelada. El episodio cierra con la doble pérdida, la humillación de Lucía y la ruptura del proveedor, mientras un colega la interpela y deja su respuesta y las consecuencias inmediatas abiertas.
Lucía corta el suministro de materiales y es confrontada por la directiva, que la acusa de colaborar con una empresa rural para engañar a la compañía y cobrar comisiones. La acusadora recuerda que en treinta minutos destruyó lo que su padre y la acusadora construyeron en tres años, la suspende y la amenaza con el despido. Señalan también a Sr. Pérez; colegas lo defienden pero advierten que quien interceda será despedido. Más tarde, Sra. Sánchez busca a Marco como posible fichaje para Grupo Vistaluz. Nadie decide aún si arriesgarse a defender a Pérez.
Faltan dos días para la fiesta donde Grupo Gloria cerrará contratos que lo convertirían en la empresa de autos No.1. Los directivos reconocen que Marco (Sr. Pérez) hizo crecer la compañía y exigen que él represente a la firma; además, el Sr. González le da a Lucía la última oportunidad tras un enfrentamiento previo. Con la lista de invitados en el celular, los acuerdos parecen asegurados. En la gala Lucía intenta cerrar tratos para demostrarle a su padre que puede prescindir de Marco, pero en la entrada aparece Marco, dejando en duda si ella logrará sellar los contratos.
En la celebración de Grupo Gloria, la llegada del Sr. Pérez es ovacionada, pero alguien reclama el mérito como presidenta. Lucía contradice la escena y es reprendida por un superior que la suspendió antes. Él la humilla públicamente: la llama sirviente, le recuerda que todo le fue dado y exige que se arrodille y pida perdón. Además anuncia que esta vez la grabará, algo que la vez anterior olvidó, aumentando la presión. La fiesta está a punto de comenzar y la mayoría de invitados espera a Marco; queda por verse si Lucía se somete a la humillación ante todos.
En la fiesta de Grupo Gloria, la Sra. González humilla en público al Sr. Pérez, llamándolo inútil, mientras algunos invitados se burlan y ordenan arrodillarse a Marco, que ayuda a Lucía. En medio del escarnio aparece Sofía Sánchez, presidenta del Grupo Vistaluz, y ofrece al Sr. Pérez el puesto de CEO con 50% de la participación y plena autonomía. La oferta rompe la escena: el desprecio público continúa pero surge una oportunidad real. El episodio termina con Pérez confrontado a una decisión inmediata sobre aceptar la propuesta bajo la humillación pública.
En un acto público, Lucía (la señorita González) humilla a Marco, llamándolo sirviente y obligándolo a suplicar frente a invitados. Varios presentes defienden a Marco y recuerdan que el Sr. Pérez fue clave para Grupo Gloria. Socios comerciales, ofendidos por la escena, amenazan con romper relaciones; uno anuncia la cancelación de toda colaboración. A minutos del cierre de la bolsa se observa la reacción del mercado y se afirma que, aun sin determinada ayuda, Grupo Gloria superará los 10 mil millones. Marco recibe la orden "ruega ya" y un conteo final deja una decisión inminente sin resolverse.