Laura renace a los 18 años en medio de una familia militar cuyos hombres murieron en batalla, quedando ella sola. Su padre decide arreglar su boda, pero Laura revela que desea casarse con el Príncipe Eduardo, no con el Príncipe Alberto, su prometido. Durante años ha sufrido humillaciones y rechazo de Alberto, quien le muestra desprecio. En la corte, Laura enfrenta la presión de aceptar un matrimonio arreglado, pero finalmente pide públicamente casarse con Eduardo, desafiando su destino impuesto. El episodio termina con la incertidumbre de la reacción real frente a su petición.