Laura se siente mal y alguien cercano asume la culpa, prometiendo mejorar. Beto reflexiona sobre su resentimiento hacia Laura, cuestionando si es justo odiarla por problemas pasados. La madre insiste en que un familiar acompañe a Laura a su boda para llamar la atención de Eduardo, el novio, y Beto es el elegido a regañadientes. Aunque Beto no quiere involucrarse, accede a asistir para cumplir con la petición familiar. A medida que Beto se prepara para confrontar la situación, queda claro que Laura usa este evento para provocar una reacción, dejando en suspenso la verdadera intención detrás de la reunión familiar.