El episodio inicia con la noticia de que el tío de una mujer está en coma profundo y posiblemente no despierte. Ella enfrenta la crítica de que, si se casa, vivirá sola para siempre, a lo que responde recordando su vida pasada en la que se casó y aun así murió sola. La mujer confiesa su amor por el Príncipe Eduardo y su disposición a aceptarlo sin importar su estado. Al llegar a palacio, el Príncipe le expresa que casarse con ella lo hizo feliz, pero sufre un dolor en el pecho. La tensión aumenta cuando doña Laura llega al palacio y es recibida por la Emperatriz, dejando una pregunta abierta sobre las intenciones de Laura y la salud del príncipe.