Emilia recibe una carta de Alejandro, su esposo en el cuartel, donde explica las dificultades para traer a su familia debido a las restricciones del ejército. Alejandro insiste en que Emilia cuide de su familia, prometiendo que solo ella está en su corazón. Sin embargo, a pesar de sus cartas de amor, nunca envía dinero, dejando a Emilia sola para criar a sus hijos. La situación empeora cuando una hambruna arrasa el pueblo y les arrebata su hogar. Desesperada por alimentar a sus hijos, Emilia decide donar sangre para conseguir comida, enfrentando la incertidumbre del futuro.