Alejandro regresa tras años de ausencia, pero Emilia le revela que sus hijos murieron de hambre mientras él estaba fuera. Ella le exige un divorcio para que pueda obtener una casa en la base, argumentando que solo está casada con otra mujer por conveniencia temporal y que en realidad solo quiere a Alejandro. Este intento de reconciliación se complica por la pérdida de los niños y la tensión entre ellos. A pesar de las súplicas, Alejandro mantiene distancia, dejando en el aire la decisión sobre su futuro juntos y la estabilidad de Emilia.