Laura insiste en casarse el tres de junio, pero surge el dilema: Eduardo, quien debía acompañarla, no puede hacerlo porque no despertará a tiempo. La familia debate quién debería reemplazarlo bajo la regla que exige que quien la lleve sea soltero. Aunque sugieren a Alberto, quien está ocupado, finalmente consideran a Danilo por ser soltero y adulto. La decisión genera tensión mientras todos intentan adaptarse al cambio inesperado que impacta la boda próxima, dejando en suspenso cómo afrontarán la situación y cómo reaccionará Laura ante este giro imprevisto.