Julia recibe una visita inesperada de dos personas que insisten en verla después de muchos años, trayendo un regalo que evoca viejos tiempos. Aunque se muestra reacia a invitarlos a entrar, la llegada despierta recuerdos dolorosos relacionados con Pedro, su ex pareja, y un aniversario que nunca celebraron. Se revela que quienes la visitan también enfrentaron dificultades y buscan ofrecer apoyo y amistad. A pesar del resentimiento que Julia aún guarda, acepta salir a cenar con ellos, dejando abierta la tensión entre su pasado y la posibilidad de reconciliación o cierre.