En el comedor del Imperio Flor, se instauran estrictas reglas que obligan a todos a terminar su plato en diez minutos o enfrentarse a consecuencias mortales. Santiago se rehúsa a comer la comida servida, lo que provoca una denuncia y amenaza su vida. Para evitar el castigo, decide gastar 5000 Créditos en un menú VIP, un precio que muchos consideran excesivo. A pesar de la tensión, Santiago comparte su comida con otros, generando tanto gratitud como rechazo. El episodio concluye con alguien vigilando sus movimientos, insinuando que sus decisiones tendrán repercusiones inmediatas.