Lautaro presenta a su esposa los papeles para divorciarse y firma sin discutir, decidiendo dejar la casa esa misma noche y dejando atrás su anillo de bodas. Aunque alguien le pide a la mujer que intente detenerlo, ella se niega, segura de que Lautaro no regresará. Mientras ella cuenta hasta tres para que él vuelva, él ya se ha ido definitivamente. Ante la partida firme de Lautaro, la mujer afirma que no cree que el hombre renuncie a su rol como esposo, dejando claro que el conflicto entre ambos está lejos de resolverse.