A primera hora de la mañana, una mujer prepara sopa con cuidado para Palo, quien debe ir a trabajar y tiene un estómago delicado y alergia al mango, por lo que se prohíbe esta fruta en casa. Palo viaja a Marciudad por trabajo, mientras la mujer organiza sus pertenencias. Al limpiar la habitación de un hombre fallecido llamado Lautaro, encuentran notas que revelan su amor y advertencias sobre perderlo. Se prohíbe mencionar su nombre para que parezca muerto. El doctor informa que la enfermedad de Lautaro es incurable y aconseja despedirse, dejando un futuro incierto para quienes lo rodean.