Luisa enfrenta una dolorosa acusación: su cuñada está embarazada y todos creen que Pedro, su esposo, es el padre, lo que genera una traición inesperada. Tras la muerte del hermano mayor de Pedro, la familia exige un heredero y Pedro propone casarse con Luisa, aunque ella enfrenta problemas de fertilidad debido a una lesión. Luisa descubre que la responsabilidad de tener un heredero recaerá sobre ella, a pesar de su incapacidad para concebir, mientras la familia explota la situación para justificar la situación. El episodio termina con Luisa cuestionando si debe estar agradecida por una maternidad impuesta y vacía.