Luisa lleva tres días sin ir a trabajar y está sin dinero. Pedro descubre que vendió su anillo de bodas, un objeto único que simboliza su amor. Preocupado, interpreta esta acción como un capricho o un intento de castigo más que una ruptura, y decide traerla de vuelta. Mientras tanto, Luisa planea firmar un proyecto importante que le permitirá irse tranquila tras recibir una compensación. Antes de la decisión final, acuerdan encontrarse para definir detalles, dejando en suspenso cómo resolverán el conflicto entre su distancia y los lazos que los unen.