Una turba irrumpe en una habitación, exigiendo a gritos a Alberto y reclamando "¡Devuélvanme a mi hijo!", acusando a quien esté ahí de asesinato. Entre empujones y amenazas, '¡Que pague con su vida!', '¡Ojo por ojo!', intentan retener a los agresores mientras defensores alegan que Alberto no debe salir perjudicado porque va a estudiar al extranjero. En el clímax, alguien confiesa: "Yo maté a esa persona", desplazando la acusación. Elisa, consolada por otra voz que le recuerda "Con que él esté bien, es suficiente", queda ante la difícil elección de creer la confesión; el desenlace queda pendiente.