El episodio abre con la voz de Elisa recordando una infancia gris hasta conocer a Alberto, quien iluminó su vida. En la escuela sufre burlas y una confrontación sobre un padre —"no es solo tu padre, también es el mío"—; avisan a la profesora. Elisa tiene un episodio de baja de azúcar; un compañero la ayuda, le da azúcar y la acompaña a casa. Más tarde la acción salta a una sala de ejecución: el Sr. Cruz es testigo, le dicen "solo es una muerte" y se inicia la ejecución mientras llaman a 'Elisa', dejando la resolución inmediata en suspenso.