El Sr. Guzmán llega a la fábrica y ordena que todas las obreras se reúnan inmediatamente en el vestíbulo, generando temor entre las trabajadoras sobre posibles despidos. Mientras tanto, los empleados conversan especulando sobre las intenciones del Sr. Guzmán. En el vestíbulo, una obrera es acosada y acusada injustamente de romper platos, enfrentándose a la agresión de sus compañeras. Ella intenta escribir algo, lo que aumenta la tensión. La situación se intensifica cuando alguien la amenaza con represalias, dejando en suspenso el destino de la mujer y las consecuencias de la reunión convocada por Guzmán.